
Sustraído a las garras del infierno por la Virgen María
«En todas nuestras penas, sean del alma, sean del cuerpo, después de Dios, hemos de concebir una gran confianza en la Virgen María».
— San Juan María Vianney, el Cura de Ars.
El triunfo de la Madre de Dios sobre el demonio de la muda
Cierto hombre, durante mucho tiempo, llevó una vida bastante cristiana como para hacerle concebir grandes esperanzas de alcanzar el cielo. Pero el demonio, que no piensa más que en nuestra perdición, le tentó con tanta insistencia y tan a menudo, que llegó a ocasionarle una grave caída.
Habiendo al instante entrado en reflexión, comprendió la enormidad de su pecado, y propuso en seguida recurrir al laudable remedio de la penitencia. Pero concibió de su pecado una vergüenza tal, que jamás pudo determinarse a confesarlo.
Atormentado por los remordimientos de su conciencia, que no le dejaban descansar, tomó la resolución de arrojarse al agua para dar fin a sus días, esperando con ello dar término a sus penas. Pero, al llegar al borde de la orilla, se …